José María Vela, director del Centro Tecnológico ITCL: “La transformación digital y la sostenibilidad son dos potencias de crecimiento industrial en los próximos cinco años”

El Instituto Tecnológico de Castilla y León ha sido testigo directo de la transformación de la industria burgalesa en su historia reciente. Con más de 30 años en pie, este centro es la referencia castellanoleonesa en cuanto a servicio a empresas y a la sociedad en la investigación y aplicación de tecnología avanzada, inteligencia y diseño de estrategias tecnológicas.

En la creación de POLO positivo, la primera aceleradora de proyectos industriales española, contar con el ITCL como aliado fue clave para poder sacar provecho a todas las ideas y negocios con cabida en la impulsora empresarial promovida por Aciturri, Grupo Antolin, Gonvarri, Pascual y Fundación Caja Burgos. Ahí empieza la colaboración entre ambas entidades con un interés común: fortalecer, modernizar y hacer crecer la economía industrial de la provincia de Burgos.

De hecho, el Instituto Tecnológico de Castilla y León es uno de los entes que valoran las propuestas que llegan por parte de emprendedores y pymes interesadas en los programas de POLO. Lo hace en la figura de José María Vela, director gerente del Centro Tecnológico ITCL y profesor titular de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Universidad de Burgos.

Su criterio es fundamental en la preevaluación técnica de los proyectos que llaman a la puerta de la aceleradora de empresas burgalesa. Con él charlamos de los factores que favorecen el éxito en el desarrollo de proyectos industriales.

¿Qué elementos tiene en cuenta a la hora de decidir qué ideas y cuáles no pueden funcionar en el ámbito industrial?

Valoro, por un lado, aspectos relacionados con la tecnología, como el grado de innovación tecnológica de un proyecto, la protección de la idea mediante patentes, si es un modelo de utilidad o el secreto industrial. También analizo las aportaciones que puede tener la propuesta en cuestión frente a tecnologías ya existentes, el estado de la tecnología actual o la aplicación que puede tener esa propuesta a la industria o a servicios de apoyo a la industria. Es clave, asimismo, comprobar el potencial de mercado y las necesidades para poner en marcha el proyecto (técnicas, económicas, de gestión, entre otras).

¿Qué papel juega la tecnología en la mayoría de las ideas y proyectos de negocio que llegan a POLO positivo por parte de pymes y emprendedores?

Todas las propuestas que hemos recibido, hasta el momento, tienen un punto común: un fuerte componente tecnológico, principalmente en el campo de las TICs industriales y en el área de energía.

¿Qué necesidades cree que tiene la industria en Burgos y qué proyectos basados en la tecnología pueden aportar las pymes y emprendedores al territorio burgalés?

Las necesidades no son diferentes a las que presenta la industria en general a nivel regional o nacional. Los esfuerzos deben venir vinculados a la transformación digital y a la sostenibilidad. En estos dos ejes se encuadran la mayor parte de los proyectos que recibimos.

¿Cómo ha contribuido el ITCL y la investigación tecnológica en la transformación de la industria burgalesa de la que usted ha sido testigo directo en los últimos 20 años?

En estos años las necesidades de las empresas han cambiado radicalmente y en el mismo sentido han cambiado nuestras líneas de investigación. Somos un Centro Tecnológico con mucha aproximación a las empresas, que investigamos y desarrollamos tecnologías horizontales aplicables a distintos sectores y que se puedan aplicar en muy corto plazo. Además, tenemos un buen conocimiento de todos los sectores productivos. Hoy, el ITCL Centro Tecnológico es referente no sólo a nivel regional en campos tecnológicos diferentes y necesarios, como son el Big Data, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual, diseño electrónico y Energía con proyectos y clientes en industria, sanidad o defensa, entre otros.

¿La transformación digital y la necesidad de la adaptación de la industria al cambio climático es una oportunidad tanto para emprendedores como para las empresas del sector industrial?

Así es, son los dos ejes prioritarios, con mucho potencial de crecimiento los próximos 5 años, donde el conocimiento es la parte clave. Para poder desarrollar proyectos potentes en estos campos es relativamente sencillo encontrar financiación.

¿Qué otros retos se avecinan para la industria y qué podemos hacer para que siga siendo un referente en la provincia de Burgos?

El reto es adaptarse a los cambios, como suponen la digitalización o la sostenibilidad. Para esto hay que contar con talento dentro y fuera de las organizaciones. Nuestra región, Burgos, tiene suficientes puntos de atractividad para atraer talento en estas áreas y esto se debe poner en valor por la industria y por las diferentes administraciones.

¿Qué consejo les daría a los emprendedores y pymes que tienen ganas de apostar por la tecnología y por la industria?

Es un buen momento para emprender y para apostar por la tecnología en mercados globales. Es posible encontrar financiación para las buenas ideas y este es el objetivo de POLO positivo, con el que seguimos trabajando para mantener a Burgos como una referencia industrial no solo en Castilla y León, también a nivel nacional.