Mónica Mansilla (Industrias Mansilla): “POLO positivo es un catalizador que convierte ideas en acciones y proyectos en resultados”

La innovación se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales para el crecimiento y la competitividad de las empresas, independientemente de su tamaño o sector. En un entorno marcado por la incertidumbre, la presión de los mercados y la rápida evolución tecnológica, las organizaciones se enfrentan al reto constante de adaptarse, anticiparse y evolucionar. Innovar ya no es una opción reservada a grandes corporaciones o departamentos específicos, sino una necesidad estratégica que atraviesa a toda la empresa.

Hablar de innovación implica mucho más que desarrollar nuevos productos o servicios. Supone cuestionar lo establecido, revisar procesos internos, explorar nuevas formas de organización y, sobre todo, fomentar una cultura en la que las personas se sientan parte activa del cambio. Para que esto ocurra, es imprescindible generar contextos adecuados: espacios de reflexión, metodologías que ayuden a estructurar la creatividad y entornos colaborativos que faciliten el intercambio de ideas y perspectivas diversas.

En este escenario, las aceleradoras y programas de acompañamiento empresarial juegan un papel clave. Iniciativas como las impulsadas por POLO positivo, a través de su programa IMPULSO pymes, permiten a las empresas parar, tomar perspectiva y trabajar de manera guiada sobre sus retos estratégicos. Gracias a la combinación de formación, acompañamiento experto y dinámicas prácticas, estas iniciativas ayudan a transformar la innovación en un proceso tangible, alineado con los objetivos reales del negocio.

Además, uno de los grandes valores de este tipo de programas es su capacidad para conectar a personas de distintos perfiles y áreas, tanto dentro de una misma empresa como entre organizaciones diferentes. Esta diversidad de miradas enriquece el proceso innovador, facilita la detección de oportunidades y contribuye a generar soluciones más sólidas y aplicables. La innovación colaborativa se convierte así en una palanca de transformación que impacta directamente en la competitividad y la sostenibilidad empresarial.

En este contexto se enmarca la participación de Industrias Mansilla en una reciente actividad de innovación organizada en el marco de POLO positivo. Una experiencia que permitió a la compañía trabajar de forma diferente, activar el talento interno y avanzar en la incorporación de la innovación como parte de su estrategia empresarial.

A continuación, compartimos las reflexiones de Mónica Mansilla, Directora General de Industrias Mansilla, en el que reflexiona sobre su experiencia en este tipo de iniciativas, el valor de la innovación colaborativa y el impacto que programas como IMPULSO pymes tienen en el desarrollo y la evolución de las empresas.

¿Qué os llevó a querer desarrollar el taller de innovación celebrado en el edificio Nexo?

En Industrias Mansilla creemos que la innovación no es opcional, es parte de nuestro ADN. Participar en este taller nos permitió abrir la mente, explorar nuevas formas de resolver retos y reforzar nuestro compromiso con la transformación. Queríamos salir de la rutina y trabajar con metodologías que nos ayuden a pensar diferente; con la finalidad de encontrar ideas útiles para planificar el futuro de la empresa.

¿En qué consistió la dinámica del taller? ¿Qué métodos se emplearon?

Fue una experiencia muy práctica y colaborativa, además de muy divertida. La metodología Kreatum combina la lógica del juego con un entorno ágil, lo que facilita que la innovación ocurra de verdad. A través de dinámicas gamificadas, trabajamos en equipo y en coopetición (cooperación con un componente de competición) para analizar retos, reflexionar y generar soluciones concretas. Todo ello en un entorno que fomenta la creatividad y la toma de decisiones, y liderado por el equipo de GFS Consulting. Calcinar, diluir, conjugar, sublimar, fermentar y proyectar son las fases del método Kreatum.

¿Qué perfiles participaron en esta iniciativa y con qué fin?

Participaron personas de distintas áreas de la empresa: producción, ingeniería, compras, comercial, logística y dirección; e incluso colaboradores externos, que también aportaron su punto de vista de la empresa. El objetivo era tener una visión completa del negocio y aprovechar la diversidad de perspectivas. La innovación no depende solo del CEO o del Consejo de Administración, sino de la implicación de todo el equipo.

¿Cuál es vuestra valoración de este taller?

Muy positiva. Nos permitió salir de la zona de confort y trabajar de forma diferente. Descubrimos que sorprendentemente la creatividad se puede estructurar y que, con el método adecuado, se convierte en una herramienta poderosa para resolver problemas reales. Y nos llevamos una carpeta llena de ideas, dos de ellas bastante maduras que se pueden ejecutar de inmediato.

¿Cómo valoras este tipo de iniciativas?

Son esenciales. La innovación no ocurre sola; necesita espacios, metodologías y personas dispuestas a colaborar. Este tipo de iniciativas nos ayudan a evolucionar como empresa y a mantenernos competitivos en un entorno cada vez más exigente. Además, permite que los participantes nos conozcamos mejor, y afloren talentos que a veces quedan ocultos en el día a día de la empresa.

Desde un punto de vista más general, ¿puedes hacer balance sobre el recorrido de Industrias Mansilla dentro del programa IMPULSO pymes de POLO positivo?

El balance es muy positivo. IMPULSO nos ha dado acceso a formación, acompañamiento y herramientas que han acelerado nuestra transformación. Hemos aprendido a mirar más allá del día a día y a incorporar la innovación en nuestra estrategia. Estamos acompañados por profesionales de primer nivel y una extraordinaria cercanía y calidad humana. Nos sentimos honrados y agradecidos de que nos hayan tomado de la mano en este camino.

Finalmente, ¿cuál crees que es el valor añadido que aporta una aceleradora como POLO positivo a proyectos como el vuestro?

Aporta visión, estructura, apoyo y conexión. Nos ayuda a identificar oportunidades, a trabajar con metodologías contrastadas y a conectar con un ecosistema que impulsa el crecimiento. Es un catalizador que convierte ideas en acciones y proyectos en resultados. Somos muy afortunados de disponer en Burgos de una aceleradora como POLO positivo. Está realizando una labor impecable y muy útil para el ecosistema burgalés.