En POLO positivo nos apasiona ver cómo nuestras empresas aceleradas pasan de la visión a la acción. SAZAM, compañía burgalesa fundada en 2024, es el ejemplo perfecto de cómo 18 años de la experiencia acumulada por sus trabajadores pueden transformar el tejido industrial con soluciones reales.
2026 aspiraba a ser un año clave para SAZAM. Su directora ejecutiva, Alba Zamanillo, declaró a principios de año que este ejercicio debía servir para “consolidar el crecimiento alcanzado”. Por tanto, su objetivo era “reforzar el equipo, seguir aprendiendo en cada proyecto y centrarse en hacer bien el trabajo que ya tienen entre manos”.
Con la vista puesta en este objetivo, la compañía ya ha dejado varios casos de éxito que refuerzan su apuesta por el retrofitting, ese motor de innovación y sostenibilidad industrial que apoyamos desde POLO positivo.
“La mejor inversión es mejorar lo que ya funciona”
El primero de ellos es su trabajo con la máquina herramienta, que conocen y cuidan para alargar su vida útil y contribuir a la economía circular. En este sentido, SAZAM ofrece SAT (Site Acceptance Test), un procedimiento crítico que verifica el funcionamiento de la maquinaria y los sistemas tras su instalación.
La compañía garantiza además que cada equipo sigue rindiendo dentro de unos parámetros de precisión y seguridad, al mismo tiempo que cumple con la normativa actual y mejora su rendimiento y su vida útil.
Una de las máximas de SAZAM es “la mejor inversión es, muchas veces, mejorar lo que ya funciona”. En esta línea se mueve otro de sus últimos casos de éxito: el diseño, fabricación e instalación de tres cabinas de aislamiento acústico en entorno industrial.
El objetivo principal de este proyecto ha sido reducir el impacto sonoro, mejorar las condiciones del entorno de trabajo y garantizar una integración funcional alineada con el proceso ya existente.
El caso de éxito más reciente de SAZAM ha consistido en el ‘retrofitting’ de un cuadro eléctrico que originalmente estaba en formato pupitre y que la compañía ha logrado adaptar a un cuadro eléctrico vertical. Este proceso ha tenido lugar después de un análisis pormenorizado del espacio disponible en las instalaciones y de la accesibilidad del dispositivo.
SAZAM ha demostrado que invertir en retrofitting no es solo una decisión técnica: es una estrategia financiera de alto impacto para el tejido empresarial. Según un informe de McKinsey que analiza la economía circular y la remanufactura de activos industriales, restaurar equipos puede generar un ahorro de costes de entre el 40% y el 60%.
Por su parte, otras firmas como ABB detallan las ventajas de la modernización de sistemas de control y motores, entre las que destacan un ahorro directo de hasta el 20% en la factura eléctrica.
Los beneficios del ‘retrofitting’ también han llegado a las más altas instituciones, como el Foro Económico Mundial, que en un estudio destaca un aumento del 15% de la productividad global gracias a esta práctica.
En definitiva, estas cifras refuerzan la narrativa de empresas como SAZAM que logran una mejora técnica de la maquinaria y, por extensión, suponen una inversión estratégica con un retorno (ROI, por sus siglas en inglés) relevante y beneficios sostenibles medibles en el corto, medio y largo plazo.
Desde POLO positivo seguiremos apoyando a empresas como SAZAM, donde la veteranía técnica y la audacia innovadora caminan de la mano. Gracias a ellas, el futuro de nuestra industria será más circular, sostenible y competitivo.






